miércoles, 6 de julio de 2011

#Manía

En la curvatura de la lengua yace rabia y agonía,
el tiempo me ha puesto una trampa y el fuego no alivia.

Si me convierto en un león silente, teme,
que la vida salvaje ya carcome de mi, teme.

Pero si vuelvo, amor, a convertirme en tu sombra
recuerda que siempre sostendré al demonio y la soga.
Vístete con las heridas del pasado,
que el futuro aun demora.

1 comentario:

Sarco Lange dijo...

Con tal sinceridad el fuego es hermano del deseo.

Saludos.