jueves, 26 de agosto de 2010

Death & Fame: The only things sure for me.

Cada vez que pienso que curso el último semestre de mi bachillerato me da un cosquilleo en el estómago. Suena clichoso pero es la realidad. Tengo tantos planes y tantas cosas que quiero hacer cuando termino y mientras que no sé cómo empezarlo todo sin restarle prioridad a ninguna de las cosas. Conseguí trabajo, en Al Dente, un restaurante italiano en el Viejo San Juan. La rutina de estas últimas dos semanas me tiene un tanto estresada aún así prefiero hacer todo o nada. Aunque pienso que no me voy a poder disfrutar este último semestre como quería por estar trabajando, pero tengo que pagar el apartamento, internet y teléfono. Bienvenida al mundo real chiquilla.

Volviendo al tema de la rutina para ir al trabajo… Tengo que bañarme a las 3 de la tarde. Ya para esa hora tengo que haber comido, excepto los días que salgo justo a las 4 de la universidad que me tengo que ir corriendo a la parada a coger la guagua: M3 dirección s San Juan. ¿Por qué tengo que estar a las 4 en la parada 26? Porque la guagua tarda en ese lapso de hora (4 a 5), se forma un meollo, un reguero, un caos de gente saliendo del trabajo, de nenes en corillo haciendo maldades en la guagua, de viejos, de jóvenes, de bums, de gente loca en general y yo. Sentada con mi iPod escuchando las mismas 20 canciones.

Cuando llego a San Juan corro al trabajo y paso frente al Parking Doña Fela, siempre igual, lleno de carros, bocinas, gente loca en general. Ya tengo número de empleado: 375. Ya sé ponchar. Ya son las 3 y todavía no he comido, voy tarde.

Anoche le hice un photoshoot a Danny en su personificación de MAGNUM. MAGNUM está cabrón y lo acaba de firmar Nightshifters. Internacional. Me siento tan feliz por él, que me da una cosquilla en el estómago, esta vez no como cuando pienso en la universidad, mientras remeneo las piernas y sonrío sin saber porqué. Las fotos quedaron cool, fue toda una pelea pero al menos sé que en algo estoy poniendo mi granito de arena.

Estoy pompeá, corillo, so cantoh e’ huelebicho. Después cuento historias de terror del restaurante.

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