lunes, 25 de junio de 2007

milagros que no cocina la estufa

Cuando se comienza a sospechar que te mienten, se comienza a tener la sensación de desconfianza. Pasar todo un día así, no es el mejor sentimiento del mundo. No sabes como actuar, que decir, como hablar, te cohibes, me cohibo. No entiendo, veo cosas y actos un día y el próximo leo cosas que me hacen pensar lo contrario. Y mi madre se empeña en mandarme a dormir y ya no me importa si me habla o no, porque tengo la mente perdida. No quiero que me destruyan, porque solo yo estoy en posición para destruir, solo yo.


Tengo el sabor del desayuno del alba, de un día que no ha llegado pero se avecina a llegar. Y asi paso mi tiempo sin remorderme en la vagabunda y sonada condicion de vegetal.


Caigo antes las miradas mas débiles y las esperanzas hacia lo inferior y lo moribundo, ya el drama no es lo mío. Ya no recuerdo el sabor de frío, porque siempre está conmigo.

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