martes, 2 de enero de 2007

Linternas

"¡Corre!", gritaba Revo, "¡cabrón corre!" Yo corrí. Y corrí lo mas rápido que pude. Si no fuera por la bolsa correría con mayor rapidez y la conciencia tranquila, sin pensar en lo que tenia que hacer. Primero había que correr. Las luces de loas linternas apuntandonos nos ponían aun mas nerviosos "¡Nos cojen, nos cojen!" "Olvidate de eso, corre" Ya no podía hablar, me fatigaba aun mas, trate de que Revo cojiera la bolsa para brincar la verja con mayor facilidad, pero el muy desgraciado no la quiso agarrar. Con una punta de la verja me lastimé la pierna. Y las jodidas linternas nos perseguían. Tanto que había rogado ese día en la mañana quedarme en casa, velando a mami. Ella me dio de comer, y yo la ayudé limpiando un poco. Verónica me visitó y estuvimos en mi cuarto, solos, mirándonos. Tan hermosa que era mi Vero, mi amiga, mi mujer, la madre de mi futuro hijo si es que llegábamos a tiempo. Ella no merecía esto, pero no había de otra. Mientras corría sentía su perfume en mi cara, como si me fuese a recibir con su sonrisa y un abrazo al llegar a casa. Doblamos rápidamente por la esquina del bar de Germán y allí nos esperaban Fausto y Ángel con el auto. "¡Suban, Suban!" Agarré a Fausto por el hombro, "dejame en el hospital no hay de otra"
"Aguanta hay que ir con mamá"
"¡Pero no dará tiempo!" - grité
"¡Cállate! el muchacho que aguante". Me eché forzadamente hacia atrás, no podía hacer mucho, mientras me aferraba a la bolsa.
Las linternas se acercaban al auto. Arrancamos el motor y el auto se apresuro dejando una marca de gomas en la calle. Todo era gritos y llanto, se oyó un llanto. Pero el auto iba a todo motor. Sentí la brisa en mi cara, y no me reconfortaba la adrenalina y el nerviosismo eran irreconocibles entre ambos y ahí pasó. Llegamos a casa de mamá quien salio corriendo y se avento contra el auto. Fausto la miro y Revo salio del carro.
"Mamá montate vamos para el hospital, si te quedas te cogen, el chamaco de Lucas nació, nació vieja"
La vieja se puso mal, "¿que pasó con Vero?", preguntaba histericamente mirándonos a todos alaos ojos hasta que cayó en mis brazos como si no tuviera mas que aguantar.
"Mami, la cojieron la cojieron, el cabrón de Revo con sus cosas y ella pasaba... tuvo sus contracciones y el chamaco salió, Doña Eugenia la ayudó, pero.."
"¿Pero qué?"
"La balacera vieja, se me llevó a la Vero, buscaban a Revo, este cabrón mató a la hermana"
Las linternas, a quienes creiamos haberle perdido el rastro venían de nuevo. Hubo ruido, mucho ruido. "Mami nos llevamos al chamaco pal hospital"
"dejenmelo a mi, dejenme yo lo llevo" suplico la vieja agarrándonos, pero no podíamos, si se quedaba mi chamaco allí, se lo llevaban los jodidos estos, había que llevarlo lejos.
Nos montamos en la carretera principal. Balazos, uno, dos, tres. Cristales rotos. Ángel y Revo gritando y disparando. Una guerra como de película. Tenia los oídos muertos, y solo vi a mi Vero por un momento con su barriga toda grande y su traje azul, el que le regalé cuando me dijo que esperaba un hijo.
Fausto frenó el auto. "¡Llegamos, bajate Lucas, cabrón bajate al chamaco!"
Agarre la bolsa y entre al hospital corriendo, le di la bolsa a una enfermera cuando sentí un calentón en mi brazo. Dos tiros me habían alcanzado. "Esto es un niño lo que trae en la bolsa" Personas de blanco corrían a toda prisa vi a mi niño por primera vez desde que nació lo montaban en un corralito y estaba empapado de sangre. Mi niño.
"Señor ¿que pasó?? Me preguntaban mientras me abrian los ojos y alumbraban con unas linternas.
"¡Linternas!" grité señalando afuera. Todos salieron a ver, mientras mi niño se perdía entre puertas y yo aquí sin poder moverme.